viernes, 11 de marzo de 2011

La rosa de mi amigo.

Una rosa blanca, de tu amigo. Sé que no fué él quien te la dió.
Y no me has mentido.
Sé que sientes que él te la dió como yo sentí al cogerla.
La mía, fue roja.
La tuya se está secando.
La mía se secó.
La tuya la guardarás.
La mía la guardé y, un día, desapareció.
No voló, ni se fue, ni se desintegró y creo que fue en el preciso instante en el que vi su hueco vacío cuando comenzó a hacérseme más dificil inventar bonitas historias para objetos perdidos.
Ella terminó en la basura, sin quererlo quien lo hizo, sin saber lo que era y quizá, aunque en su momento pensé que había ocurrido algo malo... quizá me hizo un favor.
Pero al verte a tí y ver tu rosa, me hiciste recordar. Parece ser que reconforta un poquito el corazón llevar contigo, en un día de horror algo tan bello como una rosa.
Aunque esté muerta, pero es lo que toca.

jueves, 3 de marzo de 2011

Concentración.

Empecemos bien o empecemos mal, estamos empezando.
Las dos. Sin excepción. Las dos juntas, como siempre.
A tí, llamémoste Ja. Y a tí, Sh.

Ja, siempre has estado ahí, en las buenas y en las malas, sobretodo en las buenas, pero más notable en las malas.

Sh, también has estado ahí, más escondida, pasando más desapercibida. Y se te veía más, sin duda, en las malas. A las divertidas ni te asomabas. Pero en las importantes estabas como un clavo.

Bien, chicas, mis pequeñas, es hora de que esto cambie. A llegado la hora de que os repartais los lugares, de que Ja haga un hueco mucho más grande a Sh, porque realmente: lo necesita.
Y esto, es muy importante. Esto, más que importante es vital. Sin esto, no puedo seguir. Si esto no se modifica, estoy acabada.

Sh, siempre te amé, tengo que confesarlo, pero cada vez que he intentado llegar hasta tu interior, Ja me lo ha impedido.

Ja, siempre te he adorado, no quiero perderte, eres una de las pocas cosas que tengo, y no quiero que desaparezcas de mi vida, pero necesito pasar más tiempo con Ja. Solo te pido una cosa: no permitas que te olvide.

Os amo a las dos, pero… para conseguir lo que quiero necesito la ayuda de Sh.
Cuando lo consiga, cuando sea capaz de ello, cuando el recuerdo de Ja no me despiste, la llamaré, tendremos años de pasión, todo será maravilloso y podré incluso sentarme a la mesa con las dos.
Podremos ser una, completa, uniforme.
Y no lo que somos ahora.

Esto es lo que he aprendido hoy: que puedo hacerlo.