miércoles, 2 de junio de 2010

Resurrección

Es cierto que es la tristeza quien suele invitarme a crear frases que la mayor parte de las veces no llegan a ser ni siquiera un apunte en la esquina de un folio con una escaleta pintarrajeada, y es precisamente por el permanente abandono de esta situación por lo que ahora ocupan una hojita exclusiva para su descanso.

Requiescat In Pace, nostalgias del pasado.
Descansad, que bastantes itinerarios suicidas habeis tenido que recorrer.

Y es ahora, cuando todos duermen (como de costumbre) y cuando mi cerebro parece haber alcanzado el auge de libertad, que venis a visitarme como endiablados susurros de la madrugada.

¿Qué tipo de persona, continuando mi existencia, sería si desaparecieseis para siempre? ¿Si os obviase, despreciando todo vuestro trabajo? ¿Si os guillotinase sin piedad evitando recordar todos vuestros opacos frutos de sensaciones?

Lo más lógico sería una respuesta del tipo "feliz".
Pero lo más acorde a este modus operandi es contestar lo contrario.

Nos os echo de menos, bonitas mías, pero os vigilo desde no muy cerca para que no os escabullais con la misma rapidez que cruzais estos arrugados sesitos.

Presente simple, algo complejo.

Aprovecho, como se puede observar, cualquier ápice de agonía y lo exprimo, lo retuerzo, lo muerdo, lo devoro, me lo bebo, lo trituro... hasta que queda tan seco y tan tieso que puede confundirse con un trofeo a la Madre Naturaleza. No por su sabiduría, sino por su crueldad.

Pragmático, suave, generoso, empático, in-aparente, caprichoso, serio, locuaz, inmortal, inexistente quizá, singular, (I) común, protector protegido, silencioso, lujurioso, sedante, letal, meticuloso... mi paradigma vital.

Presente compuesto, fácil de desear.

Nada es lo mismo, ni lo sería. Lo mismo que ¿qué?, que ¿cuándo?, que ¿quién?
Déjame echar un poco de almibar a la sal.

Y no te preocupes, al igual que puedo vigilar otras cosas, mantenemos bien engrasado este muellecito de mi estómago para que siga impulsándose con su vital "clic", cuando apareces o me imagino que eres tú.




Y una noche más compartiendo celda con Felipe V, esperando con rapé y una tacita de té a que aparezca Farinelli para curarnos esta dichosa locura melancólica.

2 comentarios:

Octavio M. dijo...

Aaatiende! Pero si has publicado!

Anónimo dijo...

Booooonita, Hola :)