Yo también me echo de menos. Pero de manera diferente, y hasta ahora sin precedente.
Me echo de menos porque no sé llorar como antes. Y si lo hago, me siento mal.
Te echo de menos a tí también, pero como algo cálido y con deditos. No me gustas con espacios, ni en arial.
Pero te juro que es muy raro todo.
Como si... no hubiese despertado.
¿Igual estoy muerta? ¿Igual me volví loca? ¿Igual mi realidad es totalmente ficticia?
Sea cual sea la respuesta, he de estar loca.
Pero ya no tengo melancolía, ya no tengo días de lluvia, ya no tengo paseos tristes en los que no sé quien soy, pero me gusta.
Y sí, los echo de menos.
Y echo de menos a aquel yo.
Pero, ¿sabes una cosa? Todo eso que no quieres leer, todo lo que no quieres oir, todo lo que tendrás que evitar ver cuando me mires a los ojos.
Todo eso, repara la herida que podría tener por haberme perdido, porque todo lo que he ganado, todo el autocontrol que me ha ayudado a encontrar, todo el conocimiento, de mí, del mundo, de él, la llave de esa puerta que siempre estuve buscando, el empujón para hablar conmigo misma, y que no hubiese ruido de fondo. Las dos, una, solas en un salón flotante, sin luz pero luminoso... pensando.
El echo de saber que no puedo caer, que no puedo no tener un objetivo, que tengo sentido, que aunque muriese no podría estar muerta, y que si vivo no puedo estar más viva...
El echo de tener a la persona perfecta para mí, conmigo, y todo lo que eso conlleva no lo cambio por los días de lluvia.
Y nadie mejor que tu sabe cuánto amo los días de lluvia.
Y correr, y llorar... sin que nadie se de cuenta.
domingo, 19 de diciembre de 2010
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3 comentarios:
La que no sabe escribir cuando no está triste, no? :)
Nunca he leído nada que hayas escrito y no me haya gustado.
Yo me sentí parecido durante un tiempo. En el sentido de no tener días tristes ni de lluvia, y esas cosas. No encontré a nadie perfecto para mí que estuviera conmigo, al menos en la forma en la que tú lo has hecho. Pero me encontré a mí misma, si quieres llamarlo así, y no podía ser más feliz cada minuto de cada día.
Hasta que decidí dejar eso a un lado (porque has de creerme cuando te digo que en parte fue decisión mía, aunque tampoco me da la cara para decir que nadie más tuvo la culpa :] ).
Yo también echaba de menos esos días y esas lluvias, y a pesar de todo sabía que tampoco las necesitaba.
Digamos que hay que aceptar que vamos superando etapas, y sé que algún día volveré a ser la que no se deja invadir por la tristeza. Pero de momento, nin creo ni quiero que eso pase pronto. Porque disfrutar de la tristeza es tan sabio como disfrutar de la felicidad, y en mi intermitente tristeza me siento una de las personas más felices de la Tierra. Porque tengo el placer de llorar por las cosas más bonitas de este mundo, y no siempre por tristeza, sino también por belleza. Porque, como bien dice American Beauty (era inevitable citarlo el vídeo de la bolsa), 'A veces hay tantísima belleza en el mundo que siento que no lo aguanto, y que mi corazón se está derrumbando', y te pego el vídeo porque no puede gustarme más.
http://www.youtube.com/watch?v=3GhpmaH27Xg
Y eso, que cada una feliz con lo suyo, you know *.*
Te quiero, caramierrrrrrrrrda.
PD. Me lees aunque no escribas?
-plismst-
-ratailit-
(No he podido evitarlo, es que me ha hecho mucha gracia esta JAJAJJAJJAJAJAJ)
Me alegro, Sara.
;)
Aunque espero que te siga gustando la lluvia, que sigas hablando con mendigos sentados a la puerta de la eoi de Logroño y que sigas tirándote por los suelos como las locas.
=)
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