domingo, 19 de diciembre de 2010

Dias de lluvia.

Yo también me echo de menos. Pero de manera diferente, y hasta ahora sin precedente.
Me echo de menos porque no sé llorar como antes. Y si lo hago, me siento mal.

Te echo de menos a tí también, pero como algo cálido y con deditos. No me gustas con espacios, ni en arial.

Pero te juro que es muy raro todo.
Como si... no hubiese despertado.
¿Igual estoy muerta? ¿Igual me volví loca? ¿Igual mi realidad es totalmente ficticia?
Sea cual sea la respuesta, he de estar loca.

Pero ya no tengo melancolía, ya no tengo días de lluvia, ya no tengo paseos tristes en los que no sé quien soy, pero me gusta.
Y sí, los echo de menos.
Y echo de menos a aquel yo.
Pero, ¿sabes una cosa? Todo eso que no quieres leer, todo lo que no quieres oir, todo lo que tendrás que evitar ver cuando me mires a los ojos.
Todo eso, repara la herida que podría tener por haberme perdido, porque todo lo que he ganado, todo el autocontrol que me ha ayudado a encontrar, todo el conocimiento, de mí, del mundo, de él, la llave de esa puerta que siempre estuve buscando, el empujón para hablar conmigo misma, y que no hubiese ruido de fondo. Las dos, una, solas en un salón flotante, sin luz pero luminoso... pensando.

El echo de saber que no puedo caer, que no puedo no tener un objetivo, que tengo sentido, que aunque muriese no podría estar muerta, y que si vivo no puedo estar más viva...
El echo de tener a la persona perfecta para mí, conmigo, y todo lo que eso conlleva no lo cambio por los días de lluvia.

Y nadie mejor que tu sabe cuánto amo los días de lluvia.
Y correr, y llorar... sin que nadie se de cuenta.

miércoles, 2 de junio de 2010

Resurrección

Es cierto que es la tristeza quien suele invitarme a crear frases que la mayor parte de las veces no llegan a ser ni siquiera un apunte en la esquina de un folio con una escaleta pintarrajeada, y es precisamente por el permanente abandono de esta situación por lo que ahora ocupan una hojita exclusiva para su descanso.

Requiescat In Pace, nostalgias del pasado.
Descansad, que bastantes itinerarios suicidas habeis tenido que recorrer.

Y es ahora, cuando todos duermen (como de costumbre) y cuando mi cerebro parece haber alcanzado el auge de libertad, que venis a visitarme como endiablados susurros de la madrugada.

¿Qué tipo de persona, continuando mi existencia, sería si desaparecieseis para siempre? ¿Si os obviase, despreciando todo vuestro trabajo? ¿Si os guillotinase sin piedad evitando recordar todos vuestros opacos frutos de sensaciones?

Lo más lógico sería una respuesta del tipo "feliz".
Pero lo más acorde a este modus operandi es contestar lo contrario.

Nos os echo de menos, bonitas mías, pero os vigilo desde no muy cerca para que no os escabullais con la misma rapidez que cruzais estos arrugados sesitos.

Presente simple, algo complejo.

Aprovecho, como se puede observar, cualquier ápice de agonía y lo exprimo, lo retuerzo, lo muerdo, lo devoro, me lo bebo, lo trituro... hasta que queda tan seco y tan tieso que puede confundirse con un trofeo a la Madre Naturaleza. No por su sabiduría, sino por su crueldad.

Pragmático, suave, generoso, empático, in-aparente, caprichoso, serio, locuaz, inmortal, inexistente quizá, singular, (I) común, protector protegido, silencioso, lujurioso, sedante, letal, meticuloso... mi paradigma vital.

Presente compuesto, fácil de desear.

Nada es lo mismo, ni lo sería. Lo mismo que ¿qué?, que ¿cuándo?, que ¿quién?
Déjame echar un poco de almibar a la sal.

Y no te preocupes, al igual que puedo vigilar otras cosas, mantenemos bien engrasado este muellecito de mi estómago para que siga impulsándose con su vital "clic", cuando apareces o me imagino que eres tú.




Y una noche más compartiendo celda con Felipe V, esperando con rapé y una tacita de té a que aparezca Farinelli para curarnos esta dichosa locura melancólica.

domingo, 26 de julio de 2009

Limón.


Mira que ponerme triste con un limón...

Si, con un limón, bueno, no, con un limón no. Con una media rodajita de limón.

Ese pobre frutito partido, separado de su totalidad e insertado en una comunidad de hielos y bebida gaseosa.


Acompañadito, al fin y al cabo.

En realidad solo al principio, porque con la bebida yo misma fui haciendo lo propio, y con los hielo, el ambiente.


El caso es que el limoncito se ha quedado encajado entre las paredes del vaso de tubo casi como flotando.

Casi con un ser libre, sin ataduras, pero con ellas, por muy transparentes que sean, Y ahí se queda, sobre un mar oscuro y bajo un cielo de humo gris.


Así que yo, tan empática como siempre, me pregunto si no tendré complejo de cítrico.

lunes, 20 de julio de 2009

Creo en tí.

Creo en tí. Y mira que es insensato, pero creo en tí, porque sé quien eres.
Creo en tí porque sé que nunca me dejarías caer.
Y mira que es raro después de haberme abandonado, pero creo en tí y creería cada una de tus palabras. Incluso esas que tanto me destruyen.

Creo en tí sobretodo ahora que has dejado de creer en tí mismo y has permitido que otro nombre que no es ni tu segundo ni tu primero te cubriera la piel con la salsa de mi mismo imán con la idea de repelerme.

Y aún así sigo creyendo en tí. Porque me hiciste creer en mucho más que en tí, y aunque todo lo demás falle seguiré creyéndote como una ciega estúpida a la que le han robado la religión.

No me creas si no quieres, me trae sin cuidado, pero no tengas dudas en creer que incluso el día en que con tus propias manos remates la faena de mil cuchillos seguiré creyendo en tí y en ese dia en el que ambos creimos en el cariño más profundo y en todo aquello que finges no recordar.


Guardame como algo bonito y en lo que siempre podrás creer, y creetelo porque te digo esto el día en que no puedo sentir más dolor gracias a tí.

viernes, 3 de julio de 2009

I only want to know what's your name...
















Te imagino en la mesa de enfrente, con el cigarrillo en el cenicero despidiendo humo en linea recta vertical.




Te miro, veo tu pelo color paja y tu sombrero negro, la chaqueta con cremalleras está tras de ti enrollada sobre sí misma.




Me miras con ojos grises y creo que me ves, mientras tu tobillo izquierdo descansa sobre tu rodilla derecha formando un triangulo perfecto con la pierna.




Apartas la mirada, coges el cigarrillo y das un traguito de café, posas el vaso y con esa misma mano inhalas el humo que nos mata poco a poco.




Dejas caer tu cabeza hacia atrás y mientras lo expulsas me miras de reojo un instante. El instante justo en el que se me escapa media sonrisa y vuelvo a guardarla...

...tarde.



La has visto.

Vuelves a fumar, y mirándome fíjamente, el humo de tu sonrisa dibuja una "V", con caligrafía de hombre vividor.

No te importa compartir conmigo este instante, y a mi tampoco.



Ambos sabemos que no volveremos a vernos.

Y justo, en el momento preciso, por el ventanal a tu espalda pasa una chica con crisis existencial que puede sentirse afortunada por tener un alma libre junto a ella (y que se llama igual que aquella mala perra con camisa blanca de topitos negros).


Alma libre como la tuya, como la de todo aquel que tiene un cráneo diseñado para llevar sombreros.

Y me siento más unida, si se puede al alma libre que es como la mía, y ojalá como la tuya.


Apagas tu cigarrillo y me presentas tus dientecitos, ligeramente separados por delante, como a mí me gustan.
Te levantas y te acercas... ¡No faltaba más!

Te susurro una frase anhelante en inglés, pues sé que es el único idioma verbal que puede unirnos, y mientras apoyas tu exquisita mano mi hombro me acaricias con tu respuesta el oido.



Esta vez la música no está tan alta como en aquella vida y no tengo que pedirte que lo repitas.



Tu nombre sigue siendo el mismo y suena igual que aquella fatídica vez.
Y vuelves a volar.

domingo, 17 de mayo de 2009

Destinada al aborto.

Hablo desde el exterior del ser que pugna por salir.
Me quedé embarazada cuando tenía 17 años.
Y aborté hace poco, cuando el embrión contaba con unos 19 años de edad.
Quizá algo menos, pero no más.

Me preñé de Rabia al fin y al cabo, aunque el polvo fue espectacular.
Duró aproximadamente 17 meses completos.
Durante este tiempo hubo algunos problemas con la protección y mi organismo se dañó.

Lo que parecía incurable no lo era tanto.

Los fluidos se desintegran.
Siempre.
Incluso cuando no quieres.

No existe piel ni mucosa en este mundo que sea capaz de conservar tal líquido durante toda la vida.
Puede que tiña, que queme o que decolore, incluso que deje cierto olor… pero solo son marcas, cicatrices íntimas.

Como decía, hace poco tiempo que aborté.
A decir verdad fui destripando al feto poco a poco.
Sufrió, lo sé porque yo tambien sentía su dolor.
(Al fin y al cabo soy quien lo gestaba)
Pero una vez muerto todo se calma.
Como la rabia y el perro.
Como el agua al morir en la cascada del final del río cruzado.

Dije que estuve embarazada de Rabia y así fue.
Ahora digo Rabia.
Antes mi niña se llamaba Encanto.

Mañana, cuando me despierte, o esta mañana al despertar su nombre será Nulo.

La muerte no entiende de sexos. Ni fue niño ni niña. Fue Nulo.
Todo fue Nulo. Nulo lo fue todo durante aquellos 17 meses de placer.


Y todo esto por no utilizar protección.

El problema es que en la aldea donde yo vivo no existe método anticonceptivo lo suficientemente eficaz para mis noches salvajes.
La cuestión es que le pongo demasiado empeño, que me emociono extremadamente y que la excitación del momento no tiene límites.


El caso es que he vuelto a quedarme embarazada.
Casi de manera superpuesta…
O sin casi.

Ahora mismo estoy haciendo el amor como una loca.
Llevo 7 meses follando sin parar.
Este no es el momento cúlmen, y me encuentro muy lejos del climax, pero ya que sé que (muy a mi pesar) me he quedado embarazada… ¿qué puedo hacer mejor que luchar por tener un orgasmo?
Y no hablo de uno sin más.

Hablo de uno duradero.
Sé que no podrá durar toda la vida, de hecho tampoco lo quiero así, pero me apetece retorcerme de placer durante un tiempo -segundos, minutos, horas, días, meses, años… -me da igual cuanto, pero retorcerme.

Re-tor-cer-me.



Se podría decir que soy un ser curioso… tan embarazada y tan virgen.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Se me ha roto el portal.


Ni puedo entrar ni puedo salir.
Que putada, chico...
Pues hombre, qué voy a hacer?
Joderme pero bien. No hay otra.
Una tia de puta madre, y tu un hijo de puta reconocido.
Que si lo miras detenidamente viene a ser lo mismo pero al revés.
Que no me enfado, no, en serio que no.
Solo me encabrono conmigo misma por ser como soy,
Al principio pensaba que ser así era buena idea:
"Que maja eres Sarita"
"Que buena persona"
"Que encanto eres, jo"
"UNA TIA DE PUTA MADRE"
... si, si,. Y tu un hijo de puta, pero muy majo, eso si.
Hay que ver qué cosas.
"Todo llega. Cuando menos te lo esperes..."
Ya.
Ya te digo...
Como siempre, ¿no?
Y UNA PUTA MIERDA! Y UNA PUTA MIERDA!
¡¿Qué cojones?!
A mi no.
"Ohhhh....Qué melodramática" dirás.
Pues no: Qué hasta los cojones estoy de todo.
PAso de lagrimitas, llloritos y mariconadas.
A la mierda todo, a la mierda los planteamientos filosóficos interminables acerca del cosmos y su oveja,
a la mierda los te quieros y la poesía,
a la mierda la confianza y la amistad,
a la mierda los besos de sed,
a la mierda los hombres,
a la mierda las mujeres
y los gatos.
A la mierda.
Y la primera que se va soy yo, que la tengo hasta en la garganta.
Juraría no volver a querer a nadie,
(si es que alguna vez lo he hecho - que me temo que sí-)
si supiese que puedo hacerlo,
pero creo que ha quedado claro que soy idiota y patética en cantidades similares.
Uy, quetexto más bonito.
Si, por los cojones.
Y dejar de lado la vereda de la puerta de atrás, ¿no?
Y no se qué de creerme que estás en el tejado esperando a ver si vengo yo...
Jajajajaajajaajaja!
YO
Jajajajajaajajaja!!
Qué palabra tan corta y estúpida.
no me extraa que nadie la quiera.
Bah.
A la mierda primavera,
aunque nieven copos de...
ni sé.