
Te imagino en la mesa de enfrente, con el cigarrillo en el cenicero despidiendo humo en linea recta vertical.
Te miro, veo tu pelo color paja y tu sombrero negro, la chaqueta con cremalleras está tras de ti enrollada sobre sí misma.
Me miras con ojos grises y creo que me ves, mientras tu tobillo izquierdo descansa sobre tu rodilla derecha formando un triangulo perfecto con la pierna.
Apartas la mirada, coges el cigarrillo y das un traguito de café, posas el vaso y con esa misma mano inhalas el humo que nos mata poco a poco.
Dejas caer tu cabeza hacia atrás y mientras lo expulsas me miras de reojo un instante. El instante justo en el que se me escapa media sonrisa y vuelvo a guardarla...
...tarde.
La has visto.
Vuelves a fumar, y mirándome fíjamente, el humo de tu sonrisa dibuja una "V", con caligrafía de hombre vividor.
No te importa compartir conmigo este instante, y a mi tampoco.
Ambos sabemos que no volveremos a vernos.
Y justo, en el momento preciso, por el ventanal a tu espalda pasa una chica con crisis existencial que puede sentirse afortunada por tener un alma libre junto a ella (y que se llama igual que aquella mala perra con camisa blanca de topitos negros).
Alma libre como la tuya, como la de todo aquel que tiene un cráneo diseñado para llevar sombreros.
Y me siento más unida, si se puede al alma libre que es como la mía, y ojalá como la tuya.
Apagas tu cigarrillo y me presentas tus dientecitos, ligeramente separados por delante, como a mí me gustan.
Te levantas y te acercas... ¡No faltaba más!
Te susurro una frase anhelante en inglés, pues sé que es el único idioma verbal que puede unirnos, y mientras apoyas tu exquisita mano mi hombro me acaricias con tu respuesta el oido.
Esta vez la música no está tan alta como en aquella vida y no tengo que pedirte que lo repitas.
Tu nombre sigue siendo el mismo y suena igual que aquella fatídica vez.

1 comentario:
Vincent.
Qué casualidad, yo estaba escuchando esto justo mientras leía:
http://www.youtube.com/watch?v=WnPPqAWiF4s
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