Mira tú... mira tú que no lo sé y mira tú que no se nada ya.
Igual es el día, igual es que somos tan tú y tan yo que a veces me confundo,
igual es que ambas estamos en grado infinito,
o igual es que te quiero tanto que tambien lloro al imaginar...
Te he visto, le he visto, os he visto... a él, que se apoya en farolas mientras el agua gotea por su pelo, el agua de la lluvia que moja sus zapatos y oxida su bici de dos ruedas.
Tú tan tú, tan tú como solo tú sabes y puedes ser... deslizando tu dedito por su nariz.
Él tan él, tan él como solo él sabe y puede ser... besando tu oreja y mordisqueando tu lóbulo. Alejándose en la neblina, despidiéndose con la espalda encharcada de tu mirada... no la perdiste de vista ni un solo momento, ¿verdad? No, no lo dudo... e incluso ahora que no está la ves. Te la imaginas tan fuerte que casi puedes tocarla, alargar una mano, un brazo volatil y translúcido que llega hasta su pelo y lo peina sin moverlo.
Es la magia de tu mente, es que eres tan... así.
¿Dónde encontraste las llaves que perdiste o dónde perdiste las llaves que encontraste?
Se las dejó olvidadas en el edredón blanco... y ¿por qué blanco? Porque era tan puro y sutil que perdía su sentido.
Se las dejó olvidadas cuando fue a buscar algo.
Y tu las guardas, para no volver a perderlas si es que alguna vez lo haces.
No vas a hacerlo nunca, ¿verdad? Nunca perderás las llaves.
No sabes ni qué abren, ni si cierran algo, ni si, quizá, sean las llaves de una caja de Pandora repleta de males y desgracias... no. Eso no puede ser así, algo tan bonito no puede ser malo... o algo así se suele decir.
Yo también tengo una llave, que hasta hace un rato no tenía significado alguno. Ahora ya lo tiene... tu guardas sus llaves, yo guardo la tuya.
La llave maestra.
Te admiro.
No quieres olvidar, no quieres porque eres valiente. No quieres porque quieres recordar, porque te gusta ser consciente de como fue tu vida cuando aun estabas viva por completo, cuando los fantasmas no te asediaban en las noches haciéndote ver lo que está ahí, pero nadie mas puede ver.
En cambio yo quiero olvidar, porque soy cobarde, porque soy lo más cobarde que hay en este mundo, porque me da miedo el dolor y porque no me gusta mirar atrás y añorar todo lo que una vez creí tener.
Y sigo engañándome... creo que he sido la última en enterarme de que me estaba mintiendo. Y aún sigo haciéndolo.
"No, si no sé qué me pasa... si es una tontería... si solo es... eso. Nada más. No, no me importa... Bueno, las cosas son así. Ya está más que hablado..."
Creo que sabes exactamente lo que pienso y cómo lo pienso. Estoy segura de que incluso mejor que yo misma. Realmente lo pienso, pero... ya no teno mi parte.
Eso, eso es lo que más me duele... eso y que la parte que pueda llegar a tener sea placebo.
Puro y insulso placebo.
Y si todo fue un sueño, lo tuyo y lo mío, y si en realidad estamos a punto de despertar... conseguiré adormidera, y la tomaremos en infusión, como un buen par de viejecitas inglesas, en su salón de té rodeadas de muñecos de trapo, los muñecos de su infancia.
Ana, ahora en serio: no sabría vivir sin tí.


1 comentario:
:(
Bua Sara.. Antes lo he leido y me he ido porque llegaba mi famnilia y no quería que se me pusiera cara de niña pequeña ( ya sabes.. jajaja o igual no te acuerdas.. Da igual ^^) Tampoco sabía qué escribir, y sigo sin saberlo.
Te quiero. Ésta noche va a ser preciosa, lo intuyo. aunque al despertar cambie todo. Da igual.
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