domingo, 26 de julio de 2009

Limón.


Mira que ponerme triste con un limón...

Si, con un limón, bueno, no, con un limón no. Con una media rodajita de limón.

Ese pobre frutito partido, separado de su totalidad e insertado en una comunidad de hielos y bebida gaseosa.


Acompañadito, al fin y al cabo.

En realidad solo al principio, porque con la bebida yo misma fui haciendo lo propio, y con los hielo, el ambiente.


El caso es que el limoncito se ha quedado encajado entre las paredes del vaso de tubo casi como flotando.

Casi con un ser libre, sin ataduras, pero con ellas, por muy transparentes que sean, Y ahí se queda, sobre un mar oscuro y bajo un cielo de humo gris.


Así que yo, tan empática como siempre, me pregunto si no tendré complejo de cítrico.

lunes, 20 de julio de 2009

Creo en tí.

Creo en tí. Y mira que es insensato, pero creo en tí, porque sé quien eres.
Creo en tí porque sé que nunca me dejarías caer.
Y mira que es raro después de haberme abandonado, pero creo en tí y creería cada una de tus palabras. Incluso esas que tanto me destruyen.

Creo en tí sobretodo ahora que has dejado de creer en tí mismo y has permitido que otro nombre que no es ni tu segundo ni tu primero te cubriera la piel con la salsa de mi mismo imán con la idea de repelerme.

Y aún así sigo creyendo en tí. Porque me hiciste creer en mucho más que en tí, y aunque todo lo demás falle seguiré creyéndote como una ciega estúpida a la que le han robado la religión.

No me creas si no quieres, me trae sin cuidado, pero no tengas dudas en creer que incluso el día en que con tus propias manos remates la faena de mil cuchillos seguiré creyendo en tí y en ese dia en el que ambos creimos en el cariño más profundo y en todo aquello que finges no recordar.


Guardame como algo bonito y en lo que siempre podrás creer, y creetelo porque te digo esto el día en que no puedo sentir más dolor gracias a tí.

viernes, 3 de julio de 2009

I only want to know what's your name...
















Te imagino en la mesa de enfrente, con el cigarrillo en el cenicero despidiendo humo en linea recta vertical.




Te miro, veo tu pelo color paja y tu sombrero negro, la chaqueta con cremalleras está tras de ti enrollada sobre sí misma.




Me miras con ojos grises y creo que me ves, mientras tu tobillo izquierdo descansa sobre tu rodilla derecha formando un triangulo perfecto con la pierna.




Apartas la mirada, coges el cigarrillo y das un traguito de café, posas el vaso y con esa misma mano inhalas el humo que nos mata poco a poco.




Dejas caer tu cabeza hacia atrás y mientras lo expulsas me miras de reojo un instante. El instante justo en el que se me escapa media sonrisa y vuelvo a guardarla...

...tarde.



La has visto.

Vuelves a fumar, y mirándome fíjamente, el humo de tu sonrisa dibuja una "V", con caligrafía de hombre vividor.

No te importa compartir conmigo este instante, y a mi tampoco.



Ambos sabemos que no volveremos a vernos.

Y justo, en el momento preciso, por el ventanal a tu espalda pasa una chica con crisis existencial que puede sentirse afortunada por tener un alma libre junto a ella (y que se llama igual que aquella mala perra con camisa blanca de topitos negros).


Alma libre como la tuya, como la de todo aquel que tiene un cráneo diseñado para llevar sombreros.

Y me siento más unida, si se puede al alma libre que es como la mía, y ojalá como la tuya.


Apagas tu cigarrillo y me presentas tus dientecitos, ligeramente separados por delante, como a mí me gustan.
Te levantas y te acercas... ¡No faltaba más!

Te susurro una frase anhelante en inglés, pues sé que es el único idioma verbal que puede unirnos, y mientras apoyas tu exquisita mano mi hombro me acaricias con tu respuesta el oido.



Esta vez la música no está tan alta como en aquella vida y no tengo que pedirte que lo repitas.



Tu nombre sigue siendo el mismo y suena igual que aquella fatídica vez.
Y vuelves a volar.

domingo, 17 de mayo de 2009

Destinada al aborto.

Hablo desde el exterior del ser que pugna por salir.
Me quedé embarazada cuando tenía 17 años.
Y aborté hace poco, cuando el embrión contaba con unos 19 años de edad.
Quizá algo menos, pero no más.

Me preñé de Rabia al fin y al cabo, aunque el polvo fue espectacular.
Duró aproximadamente 17 meses completos.
Durante este tiempo hubo algunos problemas con la protección y mi organismo se dañó.

Lo que parecía incurable no lo era tanto.

Los fluidos se desintegran.
Siempre.
Incluso cuando no quieres.

No existe piel ni mucosa en este mundo que sea capaz de conservar tal líquido durante toda la vida.
Puede que tiña, que queme o que decolore, incluso que deje cierto olor… pero solo son marcas, cicatrices íntimas.

Como decía, hace poco tiempo que aborté.
A decir verdad fui destripando al feto poco a poco.
Sufrió, lo sé porque yo tambien sentía su dolor.
(Al fin y al cabo soy quien lo gestaba)
Pero una vez muerto todo se calma.
Como la rabia y el perro.
Como el agua al morir en la cascada del final del río cruzado.

Dije que estuve embarazada de Rabia y así fue.
Ahora digo Rabia.
Antes mi niña se llamaba Encanto.

Mañana, cuando me despierte, o esta mañana al despertar su nombre será Nulo.

La muerte no entiende de sexos. Ni fue niño ni niña. Fue Nulo.
Todo fue Nulo. Nulo lo fue todo durante aquellos 17 meses de placer.


Y todo esto por no utilizar protección.

El problema es que en la aldea donde yo vivo no existe método anticonceptivo lo suficientemente eficaz para mis noches salvajes.
La cuestión es que le pongo demasiado empeño, que me emociono extremadamente y que la excitación del momento no tiene límites.


El caso es que he vuelto a quedarme embarazada.
Casi de manera superpuesta…
O sin casi.

Ahora mismo estoy haciendo el amor como una loca.
Llevo 7 meses follando sin parar.
Este no es el momento cúlmen, y me encuentro muy lejos del climax, pero ya que sé que (muy a mi pesar) me he quedado embarazada… ¿qué puedo hacer mejor que luchar por tener un orgasmo?
Y no hablo de uno sin más.

Hablo de uno duradero.
Sé que no podrá durar toda la vida, de hecho tampoco lo quiero así, pero me apetece retorcerme de placer durante un tiempo -segundos, minutos, horas, días, meses, años… -me da igual cuanto, pero retorcerme.

Re-tor-cer-me.



Se podría decir que soy un ser curioso… tan embarazada y tan virgen.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Se me ha roto el portal.


Ni puedo entrar ni puedo salir.
Que putada, chico...
Pues hombre, qué voy a hacer?
Joderme pero bien. No hay otra.
Una tia de puta madre, y tu un hijo de puta reconocido.
Que si lo miras detenidamente viene a ser lo mismo pero al revés.
Que no me enfado, no, en serio que no.
Solo me encabrono conmigo misma por ser como soy,
Al principio pensaba que ser así era buena idea:
"Que maja eres Sarita"
"Que buena persona"
"Que encanto eres, jo"
"UNA TIA DE PUTA MADRE"
... si, si,. Y tu un hijo de puta, pero muy majo, eso si.
Hay que ver qué cosas.
"Todo llega. Cuando menos te lo esperes..."
Ya.
Ya te digo...
Como siempre, ¿no?
Y UNA PUTA MIERDA! Y UNA PUTA MIERDA!
¡¿Qué cojones?!
A mi no.
"Ohhhh....Qué melodramática" dirás.
Pues no: Qué hasta los cojones estoy de todo.
PAso de lagrimitas, llloritos y mariconadas.
A la mierda todo, a la mierda los planteamientos filosóficos interminables acerca del cosmos y su oveja,
a la mierda los te quieros y la poesía,
a la mierda la confianza y la amistad,
a la mierda los besos de sed,
a la mierda los hombres,
a la mierda las mujeres
y los gatos.
A la mierda.
Y la primera que se va soy yo, que la tengo hasta en la garganta.
Juraría no volver a querer a nadie,
(si es que alguna vez lo he hecho - que me temo que sí-)
si supiese que puedo hacerlo,
pero creo que ha quedado claro que soy idiota y patética en cantidades similares.
Uy, quetexto más bonito.
Si, por los cojones.
Y dejar de lado la vereda de la puerta de atrás, ¿no?
Y no se qué de creerme que estás en el tejado esperando a ver si vengo yo...
Jajajajaajajaajaja!
YO
Jajajajajaajajaja!!
Qué palabra tan corta y estúpida.
no me extraa que nadie la quiera.
Bah.
A la mierda primavera,
aunque nieven copos de...
ni sé.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Zapatilla

(…)La princesa está triste, ¿qué tendrá la princesa?..... (…)

Girls just want to have fun.

Lo malo de que se me caiga la sinceridad por los ojos es que ni yo misma puedo verla, aunque sea de una negrura transparente.

Anoche me metí a la cama por un lado nuevo.

No sé si lo hago bien o mal, pero de momento, vivir es lo más bonito y lo mejor que he hecho en la vida.

… en todo caso, me encanta la idea de ser como un perrito. Con todo lo bueno y sin lo malo que conlleva ser un perrito… y aunque existan perritos feos, ninguno deja de ser enternecedor.

Esta mañana me he despertado con el verso que ayer busqué desesperada para demostrarle a aquel ser humano que también sabía de lo que hablaba y que al igual que a él, Neruda, Machado y Bécquer me hablan bajito a menudo.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche, saber que no la tengo, sentir que la he perdido… Cuando la trémula mano tienda, próximo a expirar, buscando una mano amiga, ¿quien la estrechará? La princesa está triste, qué tendrá la princesa, los suspiros se escapan de su boca de fresa … que ha perdido la risa… que ha perdido el color…

Y la voz de su clave sonoro, yo digo que dorado, aquel hombre que de mármol… se apagó.

Cántame una canción al oido y te pongo un cubata… aunque seas un Sabina.

Y realmente, P.N, debí haber escrito los versos más tristes anoche… porque sabía y sentía. Y me dolía saber y sentir… y mirar.
Porque en ese momento lo supe y ahora lo confirmo. No olvidaré nunca esa mirada de dolor, porque había tanto reflejado ahí dentro… y tan poca gente reflejada por fuera… y que por un momento tuvimos los mismos ojos, por una fusión física y por el similar grado de dolor.

Yo tengo más suerte que tú.
Es tan posible como discutible, pero no me quejo y no voy a decir que no sea cierto.
Aunque, dime, ¿qué prefieres? Saber que te mueres por dar un sorbo del elixir de esa botella prohibida y ver que no puedes probarla… y no saber si algún día lo harás, o que te unten los labios con ese líquido, que te dejen dar pequeños sorbos de vez en cuando, descubrir que es mil veces mejor de lo que esperabas… ver que todavía queda mucho por beber, y que a pesar de estar abierta, el líquido no degrada… y que de repente ZAS,
venga un mamífero, cuadrúpedo y astado, meta su fino morro y tire la botella… cuando todavía quedaba tanto por beber.

Y saber que nunca más, nunca, podrás volver ni a oler ese néctar… y que al recordar su sabor, se haya convertido en bilis… con unas gotas de cicuta.

Yo no sé que prefiero, la verdad… pero hay que tener en cuenta que soy un poco masoca.