lunes, 9 de junio de 2008

Tortura china










- Hace una noche preciosa, no crees?




- Posiblemente, pero desde aquí no veo nada... mierda, ¿por qué tiene que llover dentro del autobús?




- Creo que es la tortura de la gota de agua. Por algo estás atada al asiento...




- Ah... sí, será eso. Me estás torturando...




- Si.




- Bueno...




- Es aburrido si no opones resistencia.




- Ya.




- Pues... eso.




- Si, si, vale... aaaaah... noooo...




- Ponle más entusiasmo...




- Jo, lo siento, no puedo.




- Vamos, inténtalo, hazlo por mí...




- Pero si eres mi torturador...




- Ya, pero porfa...




- Ay, si me miras asi no puedo negarme... venga, vale... *respira hondo*NOOOOOO!!! NO!!!! POR FAVOR!! YA, PARA!! PARA, POR FAVOR!! *sollozando* por favor... por favor... haz que pare... no puedo más, por favor.. MATAME! MATAME! MATAME... mátame, por favor... haz que pare todo esto.. haz que pare o mátame. VAMOS! HAZLO MALDITA SEA!! *las lágrimas llegan hasta el cuello y se deslizan* perdóname, no sé que es lo que te he AAAHHH!! no.. no.. no sé que es lo que te he hecho, pero lo siento LO SIENTO DE VERDAD! para... para ya, por favor... para... para... *casi sin voz* no quería hacerlo, de verdad, no quería hacerlo pero no... no fue culpa mia...








- Sabes perfectamente qué es lo que has hecho, verdad?




- ...




- Sabes que no debiste hacerlo, verdad? Ya lo habíamos hablado y lo hiciste... y ahora qué, eh? y ahora qué? Ahora tengo que torturarte, aunque no quiera. TENGO QUE HACERLO AUNQUE NO QUIERA PORQUE NO PUEDES HACER LO QUE HAS HECHO!




- lo siento... lo siento, de verdad... lo siento muchísimo, ahora en serio... sabía que pasaría... sabía que terminaría pasando...




- Yo tambien...




- Perdóname, por favor... pero ya en serio, deja de torturarme y haré como si nada de esto hubiera pasado. De verdad.




- ... de verdad?




- Si tu quieres, si.




- Confío en ti.












u.u

domingo, 25 de mayo de 2008

Pues si, mira tú...

Mira tú... mira tú que no lo sé y mira tú que no se nada ya.


Igual es el día, igual es que somos tan tú y tan yo que a veces me confundo,

igual es que ambas estamos en grado infinito,

o igual es que te quiero tanto que tambien lloro al imaginar...


Te he visto, le he visto, os he visto... a él, que se apoya en farolas mientras el agua gotea por su pelo, el agua de la lluvia que moja sus zapatos y oxida su bici de dos ruedas.

Tú tan tú, tan tú como solo tú sabes y puedes ser... deslizando tu dedito por su nariz.

Él tan él, tan él como solo él sabe y puede ser... besando tu oreja y mordisqueando tu lóbulo. Alejándose en la neblina, despidiéndose con la espalda encharcada de tu mirada... no la perdiste de vista ni un solo momento, ¿verdad? No, no lo dudo... e incluso ahora que no está la ves. Te la imaginas tan fuerte que casi puedes tocarla, alargar una mano, un brazo volatil y translúcido que llega hasta su pelo y lo peina sin moverlo.

Es la magia de tu mente, es que eres tan... así.


¿Dónde encontraste las llaves que perdiste o dónde perdiste las llaves que encontraste?

Se las dejó olvidadas en el edredón blanco... y ¿por qué blanco? Porque era tan puro y sutil que perdía su sentido.

Se las dejó olvidadas cuando fue a buscar algo.

Y tu las guardas, para no volver a perderlas si es que alguna vez lo haces.

No vas a hacerlo nunca, ¿verdad? Nunca perderás las llaves.

No sabes ni qué abren, ni si cierran algo, ni si, quizá, sean las llaves de una caja de Pandora repleta de males y desgracias... no. Eso no puede ser así, algo tan bonito no puede ser malo... o algo así se suele decir.

Yo también tengo una llave, que hasta hace un rato no tenía significado alguno. Ahora ya lo tiene... tu guardas sus llaves, yo guardo la tuya.

La llave maestra.


Te admiro.

No quieres olvidar, no quieres porque eres valiente. No quieres porque quieres recordar, porque te gusta ser consciente de como fue tu vida cuando aun estabas viva por completo, cuando los fantasmas no te asediaban en las noches haciéndote ver lo que está ahí, pero nadie mas puede ver.

En cambio yo quiero olvidar, porque soy cobarde, porque soy lo más cobarde que hay en este mundo, porque me da miedo el dolor y porque no me gusta mirar atrás y añorar todo lo que una vez creí tener.

Y sigo engañándome... creo que he sido la última en enterarme de que me estaba mintiendo. Y aún sigo haciéndolo.

"No, si no sé qué me pasa... si es una tontería... si solo es... eso. Nada más. No, no me importa... Bueno, las cosas son así. Ya está más que hablado..."

Creo que sabes exactamente lo que pienso y cómo lo pienso. Estoy segura de que incluso mejor que yo misma. Realmente lo pienso, pero... ya no teno mi parte.


Eso, eso es lo que más me duele... eso y que la parte que pueda llegar a tener sea placebo.

Puro y insulso placebo.




Y si todo fue un sueño, lo tuyo y lo mío, y si en realidad estamos a punto de despertar... conseguiré adormidera, y la tomaremos en infusión, como un buen par de viejecitas inglesas, en su salón de té rodeadas de muñecos de trapo, los muñecos de su infancia.

Ana, ahora en serio: no sabría vivir sin tí.

Así ocurrió allá por noviembre

si lo piensas...

fue una bonita escena.



ella con una mano sobre la meseta de la cocina, en la otra un vaso de agua bien fria contemplando las baldosas de la pared.

el sale de la habitación de enfrente.

extraña conversación.

mientras el decia cosas que nadie sabía como se debian decir, ella escuchaba con la mirada puesta en las baldosas blancas bebiendo agua de a poquitos.


ella: bien.

el: bueno...

ella: si?

el: no..

ella: ya se verá.

el: (silencio)

ella: (lo mira. silencio)

el vaso en la meseta, con la marca de sus dedos en el vaho que el frescor del agua había dejado en el recipiente.

ella: agua?

el: no.

sábado, 10 de mayo de 2008

Calamares en los pies.

Al baño maría tengo ahora los pies, joder, como charquitas invadidas por un calamar gigante de cinco cortos tentáculos.




Mira que pintas... En medio de la lluvia matutina, cuando la ciudad tan solo ha dado un par de bostezos y se ha quitado una legaña te encuentras una cría sentada sobre el estuche de algún inclasificable instrumento musical.Lleva una capucha, pero de poco le sirve si el flequillo le gotea y su cabeza suda las ideas empapadas de la noche anterior.




Parece esperar... es lógico que espera.




La miras, pero ella no te ve, pues está absorta en su agenda negra, esa agenda que tu no sabes que existe pero donde ella escribe la quincuagésima parte de las tonterías que se le ocurren...




A veces resulta graciosísimo leer las cosas que escribía cuando no imaginaba cómo sería ahora su vida.



Parece que para de escribir.. alza la vista, se asoma un poco por el portal semicubierto en el que está. Tambien tiene los pies calados, porque la techumbre no le tapa, pero no parece importarle demasiado.





Ahora que mira, me mira, me analiza y luego pum, de nuevo a sus escritos.




Parece ser que no soy la persona que busca...




Eso suponiendo que realmente busque a alguien.




Madre mía, ahora que la miro bien tiene la mirada cansada. Habrá dormido poco... o sus sueños habrán sido de esos que son nocivos para la salud.




O quizá no sueñe nunca...






No la conozco, pero llevo tanto rato mirándola que parece como si estuviese esperando que se levantase y me viniese a saludar.




Se preguntará quien soy y que hago aquí de pie todo el rato... miro mi móvil y doy un repaso con la vista para disimular y hacer como que espero cuando me mira.




Buf... no es nada de guapa ahora que me fijo, pero... mira que postura... no, no es la postura, no, es el pelo que lo tiene calado y espachurrado por la capucha... que va, no sé lo que es, pero me están dando ganas de ir, hablarle y preguntarle mil cosas. Seguro que lo sabe todo, o que no sabe nada.




Me atuso el pelo y me acomodó el bolso, carraspeo.




No voy a hablarle, ni loca.




Es curioso...está triste, pero contenta... no sé por qué, pero lo sé. Mierda, creo que la estoy idealizando.




Tan solo llevo diez minutos mirándola y ya me he inventado su vida y sus pensamintos y sus razones y su condición... y mientras tanto ella solo escribía.




Seguro que luego resulta que es una idiota.




Será mejor que suba a casa, mi descanso ha terminado... sigamos con literatura y su generación del noventa y ocho.




Apago el cigarro.

Ag, creo que debería dejar esta mierda...


Antes de subir vuelvo a girarme, ahí sigue dale que te pego con el lápiz.



Malditas las ganas que tengo de saber qué esta escribiendo... se me ocurren mil posibilidades... fórmulas químicas, un ensayo sobre el nihilismo, su testamento, una carta a algún colega, un diario... vaya, ya empiezo de nuevo a querer inmiscuirme en esa cabeza calada.



Uf, me estoy mojando y tengo los calcetines empapados, me voy arriba.



Seguro que es una tía de lo más normal... Seguro que está escribiendo una historia larga y rancia sobre sí misma... menuda ególatra.



Que asco.




Me ha mirado, mierda, me ha visto mirándola con cara de asco (como lo han hecho todos los demas transeuntes que la han visto) y ahora...



joder, ahora tendré la eterna duda de si realmente es genial o solo parece aparentarlo.

sábado, 3 de mayo de 2008

Gelatina vs. Cremè Brulêe

- Ok. You are Michael, you are in a fancy french restaurant... you order: Cremè Brulêe for dessert.. it is beautiful, it is sweet... it is irritably perfect. But suddenly Michael realized he doesn't want Cremè Brulêe, he wants... something else..







- What did he wants?







- .................. Jell-O!







- Jell-O?!? Why did he wants Jell-O?!?







- Because he is comfortable with Jell-O! Jell-O makes him comfortable. I realize compared with Cremè Brulêe it's... Jell-O. But, maybe that's what he needs.







- I could be Jell-O?







- NO. Cremè Brulêe can never be Jell-O. You could never be Jell-O.







- I have to be Jell-O!







- You're never gonna be Jell-O.














sin embargo, a mi siempre me toca... >.< !
y la Cremè Brulêe siempre gana.
Siempre.



u.u


maldita sea, no sé ser otra cosa.

no sé ser Cremè Brulêe...

martes, 8 de abril de 2008

Podría... a veces respirar.



Podría besarte el cuello con la misma pasividad que utilizo al ver pasar a la gente sin importarme a donde vayan.
Sin ni siquiera saber quien eres.
No es necesario cerrar los ojos cuando miras y no ves, cuando nada te sorprende…
Que vayan las manos por donde quieran, que bese la boca por donde le plazca,
Que ya me da igual la cara que tengas, no importa quien seas, no importa nada.

A veces estoy tan triste que hagan lo que hagan me voy a quedar quieta.
Podrían pegarme, y solo respiraría…
Podrían hablarme, y solo respiraría…
Podrían besarme, romperme la boca, y solo respiraría.


A veces estoy tan triste que respirar es suficiente.

¿Qué me importa quien seas?
Solo quiero salir de mi cuerpo y verlo todo desde fuera.









..sara

domingo, 30 de marzo de 2008

El caballo que se convirtió en croqueta.

Esto me lo han contado, en realidad no tengo ni idea del grado de veracidad que contiene esta historia, pero el caso es que tal y como me lo contaron a mi, lo escribo aqui.

Así era un día en el que un caballo galopaba por el borde de un rio.
Así era el día, así como los días de hoy en día, los que se suceden unos detras de otros.
El caballo galopaba, bueno, galopaba y trotaba... tacatán, tacatán, tacatán...
tocotón... tocotón... tocotón...
El rio no decía nada, era un río un poco soso.
Ni pizca de sal.
A pesar de llevar el mismo rumbo ninguno decía nada, el uno por lo soso, y el otro, porque se le había olvidado hablar.
Llevaba tanto tiempo encerrado en aquel planeta que se le había olvidado como era la galaxia.
Y alguien que no frecuenta el cosmos, es imposible que diga nada inteligente del tirón.
De pronto frenó... csssss... contra la arenilla del suelo.
Csssss decía la arenilla, csssss... pero como siempre, nadie le escuchó.
Y mira que habla veces, pero nada, nadie nunca nada.
Un frenazo, un caballo, una razón.
La razón de que no sabía a donde iba.
Todos los días hacía el mismo recorrido, daba una y otra vuelta alrededor de aquel planeta, siempre veía las mismas cosas, siempre junto a aquel mismo rio, y rotase por el paralelo que rotase, bifurcase sus caminos por el meridiano que los bifurcase, siempre era lo mismo.
Su vida de caballo era tan aburrida, que se preguntó, por primera vez, si podía existir algún ser en ese planeta mas aburrido que él.

La respuesta llegó rodando.

- Hola.
-... - el caballo no se acordaba de como hablar.
- Soy una croqueta - dijo con una marcada voz de croqueta.
- ...- pero el caballo no se acordaba de hablar.
- Veo que sigues sin acordarte de hablar.
- ... - dijo.
- Veo en tus ojos de caballo que quieres cambiarme la vida.
-... - el caballo supo que contestar, pero no se notó.
- De acuerdo, si insistes, lo haremos.

No hubo destellos, ni luces brillantes, no hubo olores mágicos ni sonidos melodiosos, ni siquiera rayos relampagueantes.
Lo único que pasó fue que de repente, lo que antes era un caballo ahora era una croqueta gigante, y lo que antes era una croqueta ahora era un caballo diminuto.
Antes de que la croqueta gigante pudiese decir ni arre ni so, el minicaballo salió despedido haciendo gritar a la arenilla cssss... csssss...

Sin saber que hacer, el croquetón se lanzó a rodar, y rodó por todo lo curvo del mundo. Rodó por cada uno de los paralelos y meridianos del mundo, rodó y rodó.... y rodó.... y comprendió, que ser una croqueta era un millón de veces más aburrido que ser un caballo.

Pero ahora, que se restregaba contra el suelo, podía sentir como su pan rallado y la arenilla disfrutaban noche y día de los placeres del cscso y de que nadie en el mundo tuviese nada que objetar. Y de que nadie en el mundo tuviese nada que decir. Y de que nadie en el mundo podía ser mas feliz que aquella croqueta gigante, rodante, aburrida y llena de arena.