(…)La princesa está triste, ¿qué tendrá la princesa?..... (…)
Girls just want to have fun.
Lo malo de que se me caiga la sinceridad por los ojos es que ni yo misma puedo verla, aunque sea de una negrura transparente.
Anoche me metí a la cama por un lado nuevo.
No sé si lo hago bien o mal, pero de momento, vivir es lo más bonito y lo mejor que he hecho en la vida.
… en todo caso, me encanta la idea de ser como un perrito. Con todo lo bueno y sin lo malo que conlleva ser un perrito… y aunque existan perritos feos, ninguno deja de ser enternecedor.
Esta mañana me he despertado con el verso que ayer busqué desesperada para demostrarle a aquel ser humano que también sabía de lo que hablaba y que al igual que a él, Neruda, Machado y Bécquer me hablan bajito a menudo.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche, saber que no la tengo, sentir que la he perdido… Cuando la trémula mano tienda, próximo a expirar, buscando una mano amiga, ¿quien la estrechará? La princesa está triste, qué tendrá la princesa, los suspiros se escapan de su boca de fresa … que ha perdido la risa… que ha perdido el color…
Y la voz de su clave sonoro, yo digo que dorado, aquel hombre que de mármol… se apagó.
Cántame una canción al oido y te pongo un cubata… aunque seas un Sabina.
Y realmente, P.N, debí haber escrito los versos más tristes anoche… porque sabía y sentía. Y me dolía saber y sentir… y mirar.
Porque en ese momento lo supe y ahora lo confirmo. No olvidaré nunca esa mirada de dolor, porque había tanto reflejado ahí dentro… y tan poca gente reflejada por fuera… y que por un momento tuvimos los mismos ojos, por una fusión física y por el similar grado de dolor.
Yo tengo más suerte que tú.
Es tan posible como discutible, pero no me quejo y no voy a decir que no sea cierto.
Aunque, dime, ¿qué prefieres? Saber que te mueres por dar un sorbo del elixir de esa botella prohibida y ver que no puedes probarla… y no saber si algún día lo harás, o que te unten los labios con ese líquido, que te dejen dar pequeños sorbos de vez en cuando, descubrir que es mil veces mejor de lo que esperabas… ver que todavía queda mucho por beber, y que a pesar de estar abierta, el líquido no degrada… y que de repente ZAS,
venga un mamífero, cuadrúpedo y astado, meta su fino morro y tire la botella… cuando todavía quedaba tanto por beber.
Y saber que nunca más, nunca, podrás volver ni a oler ese néctar… y que al recordar su sabor, se haya convertido en bilis… con unas gotas de cicuta.
Yo no sé que prefiero, la verdad… pero hay que tener en cuenta que soy un poco masoca.
lunes, 10 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
